Con la llegada del verano, disminuye nuestro apetito y nos apetece más optar por comidas frescas, como las ensaladas. Pero la época estival no sólo es lechuga y algún ingrediente más que encontremos casualmente, pues nos ofrece una amplia variedad de alimentos de temporada que podemos aprovechar e introducir en nuestra dieta, sin renunciar a conseguir una buena nutrición.

 

Legumbres y platos de cuchara refrescantes

Asociamos las legumbres a platos de cuchara calientes, dejándolas de un lado en la época estival, para optar por otros más fresquitos y ligeros, olvidándonos de que su consumo es aconsejable al menos 2 o 3 veces por semana.

Debes saber que las legumbres son un ingrediente versátil y nutritivo en nuestras cocinas, ¿por qué renunciar a esta fuente de nutrientes? ¡No hay excusas para comer sano en verano!.

Existen infinidad de ensaladas que podemos realizar con lentejas, alubias, judías o garbanzos. Además, podemos prepararlas junto con otros alimentos de temporada como las zanahorias, tomates; e incluso con sandía, melón o fresas, frutas de temporada que te aportarán un dulzor que contrasta genial con las vinagretas de las ensaladas.

El humus, un snack saludable: para picar, ¡también legumbres!. Presente en la Dieta Mediterránea, esta pasta hecha a base de garbanzos, es una gran fuente de proteínas de origen vegetal. Es rica en minerales esenciales como potasio, fósforo, magnesio, calcio, hierro y zinc. También nos aporta vitamina A, vitamina B1, vitamina B2, vitamina B3, vitamina B6 y ácido fólico.

 

Frutas un alimento dulce y divertido

Para desayunar, a media mañana, como complemento a nuestras ensaladas, para merendar y como postre tal cual o en helados caseros. Las frutas son sin duda el alimento que de más maneras podemos combinar en nuestra dieta veraniega, y que además nos ofrece un gran aporte de vitaminas a la vez que nos mantienen hidratados.

La sandía, compuesta por un 95% de agua es la opción más refrescante, seguida del melón. Aunque tengan un sabor muy dulce, tienen un bajo aporte de azúcares, siendo una buena opción en dietas diabéticas.

Aunque cualquier fruta de verano, como el melocotón o las cerezas, es buena, incluyendo el plátano, perfecto para combatir la fatiga. Con ellas pueden elaborarse helados caseros o granizados de lo más saludables.

Por otro lado, los frutos rojos, como arándanos, frambuesas o fresas, son ricos en antocianinas, compuesto que disminuye la presión arterial, y ayudan al organismo a reducir la temperatura a través de la circulación.