Como si de un semáforo se tratase, el NutriScore se presenta como una herramienta útil para los consumidores españoles.  Con esta nueva forma de etiquetar los alimentos, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, se suma a una iniciativa que ya funciona en Francia con éxito; un “STOP” que pretende dar un paso más en la lucha contra la obesidad y otras enfermedades derivadas, como la diabetes.

 

¿Qué es el NutriScore?

Como su propio nombre indica, el NutriScore es un sistema de etiquetado nutricional basado en la puntuación de alimentos (Score) según su composición nutricional (Nutri). Por otro lado, la forma coloquial de denominarlo “semáforo”, hace referencia a la clasificación que obtiene cada producto, traducida a una escala o indicador de cinco colores que evolucionan progresivamente desde el verde (mejor calidad nutricional), hasta el rojo (menor calidad nutricional). Con el fin de ayudar a las personas daltónicas, también se le otorgan unas letras para cada color (A, B, C, D ,E). Como vemos en la imagen, el círculo de mayor tamaño es el que indica la calidad nutricional del alimento.

 

 

¿En qué algoritmo está basado NutriScore?

Se trata de un sistema desarrollado por un equipo de investigación de Oxford, con el objetivo de regular la publicidad destinada a los niños y que fue validado por la Agencia de Normas Alimentarias de Reino Unido.

Nacido en 2005, este sistema tiene en cuenta las cantidades de determinados nutrientes con efecto sobre la salud, utilizando una regla matemática en la que se tiene en cuenta la proporción de cada ingrediente por cada cien gramos de producto:

  1. Nutrientes que si se consumen en exceso pueden ser perjudiciales para la salud como: valor energético, azúcares, grasas saturadas y sal.
  2. Nutrientes vinculados con dietas saludables: fibra alimentaria, proteínas y, un concepto que no es un nutriente, como el porcentaje de fruta y verdura.

 

 

 

El NutriScore a debate

Son muchos los que han puesto en duda esta clasificación de alimentos. Este es el caso los cereales con altos grados de azúcar: su alto contenido en cereales hace que la balanza se sitúe en valores positivos, mientras que los azúcares les acercan al color rojo. El resultado es que hay riesgo de acabar en un punto de equilibrio cercano al amarillo (a pesar de tener mucho azúcar).

Por otro lado, tenemos el ejemplo del aceite de oliva, alimento beneficioso para la salud pero que en este caso, saldría perjudicado por su alto valor calórico.

Aunque, a día de hoy, son muchos los estudios científicos que lo han analizado, demostrando su eficacia y superioridad frente a otros modelos de etiquetado de productos.

Desde ENDOMED recomendamos la utilización de esta nueva herramienta junto al consejo de su endocrino, ¡te ayudaremos a elegir mejor!.