En una entrada anterior explicamos qué son las hormonas y cuáles son sus funciones dentro de nuestro organismo y descubrimos la importancia de estas sustancias químicas.

Como comentamos en ese post, una de las funciones que llevan a cabo las hormonas es la  regulación de las reservas de energía que se encuentran en el cuerpo humano, dirigiendo los procesos metabólicos relativos a la glucosa, proteínas, grasas y manteniendo el equilibrio de electrolitos.

¿QUÉ ES LA OBESIDAD?

Uno de los aspectos clave para entender la relación es conocer qué se entiende por obesidad.

La obesidad es un problema crónico que se caracteriza por tener un exceso de grasa corporal. Este exceso puede derivar en el desarrollo de ciertas enfermedades como diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, apnea del sueño, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, cáncer, aumentando el riesgo de muerte prematura.

Como podemos ver, más allá de un problema estético, nos encontramos con un problema médico que afecta directamente a la salud del individuo.

Por normal general, la obesidad es el resultado de la combinación de una serie de factores como la herencia genética, factores ambientales, socioeconómicos, y especialmente hábitos nutricionales inadecuados y sedentarismo, entre otros.

¿QUE RELACIÓN EXISTE ENTRE LAS HORMONAS Y LA OBESIDAD?

Aunque en un principio pueda parecer que no existe relación entre ambos conceptos, al ser las hormonas los mensajeros químicos encargados de regular las reservas de energía, un desajuste de algunas de estas hormonas puede derivar en la acumulación excesiva de grasa y un control inadecuado del apetito.

Una vez conocemos esta vinculación, podemos imaginar la importancia del sistema endocrino, del que también hemos hablado en este blog, en el desarrollo de esta enfermedad.

 

¿QUÉ HORMONAS ESTÁN RELACIONADAS CON LA OBESIDAD?

Las personas que padecen obesidad tienen ciertos desajustes en hormonas como la leptina, la insulina, grelina o péptido incretínicos que participan en la regulación del apetito y nuestro metabolismo y acumulo de grasa corporal, así como los estrógenos o el cortisol los cuales se ven claramente alterados tras la llegada de la menopausia y el estrés respectivamente.

Aunque son muchas las diferentes hormonas que regulan nuestro organismo, no todas afectan de manera determinante a las personas que padecen obesidad. A continuación hablamos sobre algunas de las hormonas que tienen una mayor relación

  • Leptina. La función principal de la leptina es inhibir la ingesta calórica y aumentar el gasto calórico. Es la responsable de generar la sensación de saciedad en el cerebro.
  • Insulina. Esta hormona es importante en la regulación de la glucosa en sangre, permitiendo que las células hepáticas y musculares almacenen glucógeno, la energía para el cuerpo. Así mismo como hormona anabolizante favorece la formación de tejido graso.
  • Péptidos intestinales. Se sintetizan en diferentes regiones del aparato digestivo y regulan el apetito disminuyéndolo como es el caso GLP-1 o
  • Grelina. Sintetizada principalmente en el estómago, aumenta nuestro apetito. Se conoce que dormir poco y mal pueden incrementar sus niveles.
  • Cortisol. Tiene varias funciones en nuestro organismo, preparándonos en conjunto ante situaciones de estrés, pero niveles elevados de forma mantenida pueden favorecen la ganancia de peso, el apetito y otros efectos perjudiciales para la salud.
  • Hormona del crecimiento. Esta sustancia producida en la hipófisis es la encargada del desarrollo del organismo.

El desajuste de alguna de estas hormonas, entre otras, puede derivar en el desarrollo de obesidad en una persona.

De nuevo, podemos comprobar la importancia del control y revisión de nuestro sistema endocrino, destacando de nuevo el papel del endocrinólogo en la salud general de nuestro organismo.